La nuclear reduce escala y se convierte en SMR, se prepara para dar estabilidad a comunidades energ茅ticas industriales con fuerte componente renovable, se financia colaborativamente y presenta modelos cooperativos de comercializaci贸n... pero mantiene todos los peligros, residuos y costes sociales asociados a su gesti贸n por los que pa铆ses como Alemania han decidido prescindir de las grandes centrales nucleares.

Los ecologistas critican que las inversiones en gas natural se beneficien de fondos de descarbonizaci贸n. No s贸lo son ellos: cada vez son menos los que creen en este combustible como un compa帽ero a largo plazo. La propia industria del transporte gasista quiere pisar el acelerador hacia el hidr贸geno verde y celebra los primeros pasos para sustituirlo por hidr贸geno en las calefacciones dom茅sticas. Pero, 驴podemos confiar tanto y tan pronto al hidr贸geno? Pareciera necesario despejar antes muchas inc贸gnitas de esta alternativa.

La OPA de IFM sobre Naturgy no puede verse exclusivamente desde una perspectiva espa帽ola. Los intereses de ACS en Australia y su relaci贸n con el grupo March, que ahora est谩 en medio de la operaci贸n, apuntan a una segunda pista con la reciprocidad de inversiones con Australia en el centro. Criteria y el Gobierno -al parecer dividido sobre el alcance estrat茅gico de la oferta- formar铆an una tercera pista. En conjunto, el pacto entre IFM, CVC y GIM implica en los hechos una coalici贸n de intereses no espa帽oles para tomar el control de un negocio con un mercado regulado en Espa帽a y una gran proyecci贸n de negocio futuro.

La integraci贸n vertical de cadenas de valor es una estrategia habitual para ganar productividad. Pero cuando se aplica a una industria entera y los part铆cipes tienen capacidad para excluir total o parcialmente del mercado a las empresas que no se integren, es el camino r谩pido hacia la fijaci贸n extractiva de precios. El proyecto HyDeal Ambition en el que se han integrado Enag谩s y Naturgy promete hidr贸geno verde a 1,5 鈧/kg, pero en la pr谩ctica sienta las bases para un monopolio que solo podemos mirar con temor.

La Ley de cambio clim谩tico y transici贸n energ茅tica es una de las leyes m谩s importantes de la presente legislatura. Sin embargo es pr谩cticamente imposible seguir la discusi贸n de las enmiendas. Enmiendas de las que dependen desde los objetivos de descarbonizaci贸n al tratamiento final del fondo de renovables y el fin de la miner铆a de uranio. La Comisi贸n parlamentaria presidida por L贸pez Uralde no ha publicado en la web las actas de los debates, que tampoco han sido emitidos ni publicados en la red por el Canal Parlamento.

El Consejo, la Comisi贸n y el Parlamento, grupos ecologistas y hasta industrias contaminantes como Arcelor, son partidarios del ajuste en frontera del CO2 contenido en las importaciones. La selecci贸n de pa铆ses sobre los que aplicar铆a sigue sin conocerse. Dif铆cilmente podr谩 argumentar no ser arbitraria, con lo que los problemas con la OMC vendr谩n de la mano. La posibilidad de que lo recaudado contribuya significativamente a la financiaci贸n de los planes de recuperaci贸n es dudosa. Y ni siquiera est谩 claro el sistema de c谩lculo por el que se optar谩. 驴Podemos estar tan seguros de que hay un consenso?

Hamburgo no tendr谩 m谩s casas unifamiliares y apostar谩 por un modelo de ciudad mediterr谩nea que le permita ofrecer m谩s viviendas con menor coste en recursos y espacio. Mientras, el ministro de Econom铆a y Energ铆a alem谩n, Peter Altmeier, anunciaba 6.000 millones de euros para rehabilitaci贸n de edificios durante 2021. Repensar las ciudades y reformar las viviendas est谩 dejando de ser el hermano pobre de la Transici贸n Ecol贸gica. Urge abrir un debate... y dotar presupuestos.